sábado, 28 de abril de 2012

Ese fantasma.

Creo que todos tenemos un fantasma. No en el sentido místico, sino algo mucho más simple. Es ese alguien que por más que lo intentes, no se va. Ese alguien que por más que te alejes, te persigue. Ese fantasma con el cual comparas al resto, aquel que aparece cada cierto tiempo de forma fugaz por tu mente, aquel que curiosamente (y por distintos motivos) te marcó en lo más profundo de tu ser.
Ves como los sentimientos que parecieron ser fuertes e indestructibles, se vuelven difusos para después convertirse en niebla, que luego de un tiempo de tristeza, frío y oscuridad, se va lentamente. Pero dicha niebla vuelve, una y otra vez.
Pero a pesar de todo, aprendes a vivir con ese fantasma. Y así descubres que de pronto, ya ni sientes su presencia. Sigues tu vida, vives feliz. Y de vez en cuando, cuando vuelve envuelto en niebla, sonríes. Y te alegras de que no afecte tu sistema emocional. Porque el tiempo sana. He llegado a la conclusión que ni el perdón ni las largas conversaciones sanan de forma tan definitiva. Es el tiempo el único remedio efectivo, aquel que te hace cambiar de perspectiva, entender de forma real aquello que no entendiste tiempo atrás. Y eso hace que todo aquello que te hizo sufrir parezca una mera estupidez. Y te reconcilias lentamente con ese fantasma. Y sabes que debes continuar viviendo, ya que esa sombra no se irá (a pesar del perdón y la comprensión). ¿Por qué? Porque lo importante jamás se va, nunca te deja. Te marca. Y se queda para siempre, aunque sea en una pequeña esquina de tu corazón.

martes, 25 de octubre de 2011

cosas de la vida

Todo está diferente. Y me gusta que sea así :)

jueves, 22 de septiembre de 2011

envejecer es inevitable, madurar es opcional


Estoy en esa época en mi vida, en que me cuestiono todas mis decisiones por completo. Por sobre todo, aquellas que tomé hace años atrás.

Me preguntó por qué quise madurar tan rápido. Por qué no fui más adolescente para mis cosas, por qué no hice un par de cosas mal. Por qué. Y sigo sin entender por qué ahora, cinco años después, me cuestiono por qué no fui más espontánea en esa época. Por qué ahora siento inmensas ganas de serlo, pero el pensamiento me lo impide 'ya tienes 20, esas cosas son para las adolescentes de 15'. Y me quedo con las ganas de reaccionar de forma distinta. Nunca fui espontánea, y ahora que deseo serlo, siento que es muy tarde.


Algunos me dirán 'Nunca es tarde'. Cierto. Pero sería ilógico y sin sentido buscar respuestas y tratar de ser algo que no fui, por exceso de madurez o por cobardía.

En fin, mil cuestionamientos. Pero a pesar de todo, debo poner en practica lo siguiente: 'envejecer es inevitable, madurar es opcional'. Si, es cierto. Nada se pierde con intentar, con actuar. Creo que lo mejor es romper mi corazón una y otra vez. Ya algún día alguien lo recibirá con cariño, alguien no lo dañará tanto ni abandonará. Y quizás ahí se repararán todas las heridas. Quizás ahí todos los riesgos tomados valgan la pena. Quizá ahí no sean en vano. Nunca nada es en vano. Nada.

viernes, 26 de agosto de 2011



"Hay cosas que llegan solas....no hay que buscarlas ni perseguirlas".



Estoy seriamente empezando a dudar de eso. Me cansé de esperar.

lunes, 22 de agosto de 2011

wondering


Odio este limbo, odio no saber que sera de mi vida. Odio. Siento que la inestabilidad quiere volver a surgir. Pero es distinto a la vez pasada. Antes, estaba sensible en demasía. Ahora, toda mi vida es tan nada que siento que sufriré sin darme cuenta. Sufriré con pocas lágrimas y sin motivo aparente. Siento que mi vida ya perdió las fuerzas. Cuesta encontrar motivos para despertar, para seguir, para reir y sonreír. Faltan abrazos. Falta preocupación. Faltan momentos y nanosegundos de felicidad.

El tiempo apremia.


Tengo demasiadas cosas en que pensar. Pero estoy evitándolo, huyendo. No quiero tomar una decisión, aunque aún no sé sobre que es. No tengo fuerzas para analizar, no tengo ganas de desgastarme. Si, dejo todo a medias. Cierto. Y temo seguir haciendo lo mismo, pero mi temor al rechazo es mayor. Una idiota, una completa idiota.
Y no sé. Es un círculo vicioso. Estoy cansada de eso. Pero luego me acuerdo de lo mal que lo he pasado en este aspecto y la cobardía me inunda. En fin, algún día tengo que perder el miedo. Y más vale que sea luego, o sino esto será eterno y como dijo alguien por ahí: “Seguiré siempre así”. Y eso si que no. 

cosas que pienso

Me acostumbre a vivir esperando. Me acostumbré a nunca terminar las cosas, en todo aspecto.

Y me aburrí. No quiero que vuelva a ocurrir.