Esta es la última vez que te escribo. Sólo diré que esto me agota, me corroe. Y me duele. En demasía. Y cuando aquello que se supone te hace feliz comienza a dañar, es mejor olvidar.
¿Odiarte? No puedo. Vivir con odio no es lo mío. Creo que lo mejor es cerrar este capítulo, levantar la mirada y continuar. Es lo más sano. Antes que esto me agote aún más, antes que esto se transforme en sufrimiento. No quiero terminar dañada. No lo merezco.
Huir tampoco es opción. La vida me ha enseñado que lo mejor es enfrentar las cosas. Día a día verte, observando, riendo. Verte todos los días. Quizás verte con otra. En fin, debo estar preparada.
Quizás debo llorar. Pero ten por seguro que será la última vez. Mañana me levantaré y será un día nuevo. Donde me concentraré en mi vida, en retomarla. Continuaré la búsqueda de aquella persona que me quiera de verdad, que se preocupe por mí. Quizás estaré eternamente en dicha búsqueda, no tengo tanta suerte en el amor como otros. Pero no pierdo nada en intentarlo. ¿No crees?

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