Me levanté hoy y pensé que sería un sábado cualquiera. Y recién ahora, a las 11 de la noche, puedo decir que no. Quizás es el día que más esperé desde que decidí olvidarte.
Me di cuenta de que no me equivoqué. No. Siempre pensé que sucedería eso y hoy, al abrir por curiosidad algo, lo supe. Y me alegré. Creo que algo se removió dentro de mí. Pero no fue pena, sino alivio. Prefiero eso a que pase otra cosa. Prefiero que seas feliz así que de otra forma. Quizás vuelves a ser el mismo de antes, quizás vuelves a sonreír. Quizás vuelves a ser feliz.
Querer a alguien implica ser feliz por esa persona, aún cuando no esté contigo. Y creo que me hizo feliz el saber que vas por buen camino. Jamás pensé que me alegraría algo así, pero de todo corazón, te prometo que es así. Mi vida ya va por otro rumbo, aún sin destino definido, pero ya está decidido. Fue difícil olvidar, pero lo peor ya pasó. El dolor ya pasó. Vienen otras etapas, lo sé. Vienen otros desafíos. Vienen otras alegrías.Sólo diré gracias. Gracias por todo. Por las penas y alegrías. Por las sonrisas y los abrazos. Por todo. Gracias por todo.
Cerrar una etapa es lo mejor que nos puede pasar en la vida. Más aún cuando es un cierre natural, no forzado y que te hace feliz. Aunque en otro momento habría sido lo peor del mundo. La felicidad y las personas son pasajeras dentro de nuestras vidas. Vienen y van. Pero siempre vuelven de alguna forma, en otro objeto, en otra persona.
ResponderEliminarPor eso lo mejor es no aferrarse y, simplemente, vivir.
Sigue por el camino que decidiste, pero siempre podrás tomar otro o desviarte. Al final, todos vamos en la misma dirección. Sólo que hay una infinidad de caminos para llegar.