En estos momentos siento unas incontrolables ganas de irme allá. De tomar el primer avión que me lleve, de huir. Si. Me encanta huir. A veces puedo ser la cobardía personificada. Pero quizás ya no tanto. Solo sé que cuando tengo pena, cuando estoy triste o cuando me siento completamente feliz, me acuerdo de Londres. Siempre he amado esa ciudad. ¿El motivo? Lo he analizado mil veces, sin poder llegar a una respuesta decente.
Quizás es porque todo lo que me gusta viene de allá. La música, la literatura, los paisajes, la historia, la arquitectura. TODO. En fin. Hacer un listado sería imposible. Y si. Puede parecer algo sin sentido. Lo sé. Pero cuando viaje el 2008, me di cuenta de que no había errado.
Recuerdo cada detalle de mi primer viaje a Inglaterra. Ese frío londinense, esa bruma invernal. Son detalles pequeños los que me hacen amar la ciudad. Sus parques, su gente. El hecho de que sea una ciudad cosmopolita, su riqueza cultural. Sus calles. Su estrechez. Su desorden. Su caos. Su acento. Londres de noche. Sus luces. Sus bares. El Thames. Sus misterios. Su música. Sus parques. Su diversidad. Sus castillos. Windsor. Eton. Los Brits Awards, como olvidarlos. Kensington. Lillie Road. Harrods. El British Museum. Los sándwich de “tuna & cheese”. El EAT coffee. Buckingham Palace. La segunda y tercera. Breves visitas, pero grandes cosas. El London Eye. La estación de Waterloo. El metro. Que gran experiencia. Heathrow. Como olvidarlo. Viajar en British Airways, lo mejor. Almorzar con una excelente vista. Londres en verano. Sus infaltables nubes. El viento. Sus buses. Sus parques. Sus curiosidades. Picadilly Circus. Oxford Street. Las miles de tiendas de souvenirs. Que manera de gastar dinero en estupideces. El Costa Coffee. Su granizado. ¿Lo mejor? Llegar a las 6 de la mañana a Londres. Y poder ver desde el avión la bruma y el sol de la mañana, dándole un toque místico a la ciudad y especialmente, al Thames. Es fascinante.
Me faltó conocer Oxford. Pero es una excusa más para volver a viajar en otra ocasión.
Sólo diré que a pesar de todo, aún no cumplo mi sueño en un 100%. Me gustaría poder caminar por las calles de Londres. En invierno. Con un abrigo y una bufanda cubriendo mi cuello. Escuchando música. Y recorrer Londres. Mientras la lluvia cae. Si. Musicalizando mí caminar. Y mi vida también. Y algo tan simple como eso me haría completa y absolutamente feliz.

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