jueves, 22 de septiembre de 2011

envejecer es inevitable, madurar es opcional


Estoy en esa época en mi vida, en que me cuestiono todas mis decisiones por completo. Por sobre todo, aquellas que tomé hace años atrás.

Me preguntó por qué quise madurar tan rápido. Por qué no fui más adolescente para mis cosas, por qué no hice un par de cosas mal. Por qué. Y sigo sin entender por qué ahora, cinco años después, me cuestiono por qué no fui más espontánea en esa época. Por qué ahora siento inmensas ganas de serlo, pero el pensamiento me lo impide 'ya tienes 20, esas cosas son para las adolescentes de 15'. Y me quedo con las ganas de reaccionar de forma distinta. Nunca fui espontánea, y ahora que deseo serlo, siento que es muy tarde.


Algunos me dirán 'Nunca es tarde'. Cierto. Pero sería ilógico y sin sentido buscar respuestas y tratar de ser algo que no fui, por exceso de madurez o por cobardía.

En fin, mil cuestionamientos. Pero a pesar de todo, debo poner en practica lo siguiente: 'envejecer es inevitable, madurar es opcional'. Si, es cierto. Nada se pierde con intentar, con actuar. Creo que lo mejor es romper mi corazón una y otra vez. Ya algún día alguien lo recibirá con cariño, alguien no lo dañará tanto ni abandonará. Y quizás ahí se repararán todas las heridas. Quizás ahí todos los riesgos tomados valgan la pena. Quizá ahí no sean en vano. Nunca nada es en vano. Nada.